La vida entre mundial y mundial (waka waka, regulación emocional y una predicción)
El pelo me huele a sal de mar y escribo estas líneas con el bikini de estampado animal print aún mojado (lo sé, me estoy jugando una candidiasis). No tengo mucho tiempo porque en breve juega España y hay que coger sitio. El pueblo está lleno, las terrazas a reventar, todos visten la roja ( y este año también la blanca), olvidamos por un rato nuestros variados problemas y animamos a unos tíos millonarios que corren detrás de una pelota. Así somos. A mi me gusta, ese sentimiento de comunidad que da ese juego absurdo en los mundiales. Soy así de simple a veces. Ojalá siempre fuese así, un encefalograma semiplano que no sobre piensa. Pero voy mejorando con los años. No es que todo me resbale, pero regulo mejor mis emociones, o eso me dice chat gpt. Ahora que lo pienso hace mucho que no mando a nadie a la mierda y eso es justo porque cada vez paso más de la gente que no me hace bien. En 2010 vuelvo al fútbol, España ganó el mundial y al ritmo de Waka waka Miranda daba patadas dentro de...


















